miércoles, 29 de marzo de 2017

LUZ SOLAR Y PRODUCCIÓN DE VITAMINA D: EL DEBATE CONTINÚA ABIERTO

El pasado 13 de marzo me invitaron a participar en el programa de Radio Nacional (RNE) “España vuelta y vuelta”, para comentar algunos aspectos de la relación entre radiación solar y producción de vitamina D. Se puede acceder al audio del programa, bajarse el archivo al ordenador y escuchar la entrevista a través de este enlace.

Lo que motivó esta entrevista fue la reciente publicación en la revista Science of the Total Environment  de un trabajo del Grupo de Investigación de Radiación Solar de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) en el que se intentaba establecer el tiempo de exposición solar necesario para sintetizar las dosis diarias recomendables de vitamina D, en diferentes épocas del año, en la zona geográfica de Valencia, y en personas con un fototipo intermedio (III). El fototipo viene determinado por la facilidad de nuestra piel para broncearse y quemarse.

Los autores del estudio concluyen que en primavera y verano podrían ser suficientes de 10 a 20 minutos de exposición solar sobre el 25% de nuestra piel, pero en invierno se necesitarían incluso más de dos horas, lo que en la práctica es muy difícil o imposible. Hablamos de exposición solar en torno al mediodía, que es cuando la radiación solar es más intensa y estimula mejor la síntesis de vitamina D en nuestra piel. Quiero destacar tres hechos en relación con este interesante trabajo:

1. En invierno y en una zona geográfica con la latitud de Valencia el trabajo deja claro que es casi imposible obtener las dosis diarias recomendadas de vitamina D a través de la exposición al sol. Por supuesto, más difícil aún cuanto más al norte. Pero no debemos olvidar que la vitamina D es liposoluble: en invierno consumimos parte de la vitamina D que hemos producido y acumulado en nuestro organismo durante el verano.

2. El tiempo de exposición solar necesario para quemarnos suele ser varias veces superior al tiempo necesario para la producción óptima de vitamina D. No necesitamos una exposición solar prolongada en verano para producir la dosis diaria necesaria de vitamina D. Es más, prolongando la exposición más allá de 10 a 20 minutos la propia vitamina D empieza a destruirse en nuestra piel y aumentamos el riesgo de quemadura y daño solar en nuestra piel.

3. Aunque a los periodistas (y a Twitter) les encantan los enunciados breves, muy concretos y sin matices, cualquier enunciado sobre tiempo de exposición solar aconsejable y producción de vitamina D requiere innumerables matices porque puede venir condicionado por muchísimos factores entre los que destacan: tipo de piel, fototipo, latitud en que nos exponemos, hora del día, época del año, posición en que se toma el sol, porcentaje de piel expuesta, uso concomitante de protectores solares, nubosidad, contaminación atmosférica, y muchos otros.

Es indudable que en pieles muy sensibles o con riesgo elevado de desarrollar cáncer de piel la forma más segura de obtener las dosis diarias necesarias de vitamina D es tomar suplementos de vitamina D (con algunos preparados farmacéuticos puede ser suficiente la ingesta de una vial o una cápsula mensual de vitamina D), siempre bajo supervisión médica. En caso de duda el dermatólogo puede ayudarnos a valorar si una exposición solar moderada puede ser beneficiosa para nuestra salud minimizando el riesgo para nuestra piel, o es preferible evitarla. Yo entrego a todos mis pacientes una hoja informativa al respecto, con recomendaciones sobre protección solar donde procuro combinar evidencias científicas (hasta donde es hoy posible) con sentido común. Con seguridad volveré sobre algún punto concreto de este tema en los próximos meses.


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