DERMATOSCOPIA BÁSICA PARA MÉDICOS NO DERMATÓLOGOS (I): UNA CLAVE EN LA LUCHA CONTRA EL MELANOMA

La dermatoscopia nos abre una ventana hacia lo desconocido cuando exploramos una lesión pigmentada de piel (por ejemplo, lunares), ya que nos permite ver estructuras y colores que no son patentes a simple vista o con una lupa convencional. Múltiples estudios han demostrado que aumenta nuestra precisión diagnóstica y facilita el diagnóstico precoz del melanoma. 

Hace algunos años me llamó la atención un estudio francés publicado en el British Journal of Dermatology  que mostraba que algo más del 40% de los melanomas en ese estudio habían sido sospechados por médicos de atención primaria. En los resultados que se derivan de la Tesis Doctoral en curso de la Dra. Marta Feito (dermatóloga de nuestra Clínica Dermatológica Internacional y del Hospital Universitario La Paz de Madrid) se aprecia que en torno a un 25% de los melanomas extirpados en La Paz a lo largo de 25 años (1990-2014) lo fueron como consecuencia directa de la sospecha de médicos no dermatólogos, aunque el diagnóstico es claramente más tardío que cuando lo hace un dermatólogo experto. 



Mi experiencia de algo más de 15 años (1995-2011) como responsable de la Unidad de Lesiones Pigmentadas del Hospital Universitario La Paz me ha permitido apreciar el interés por este área de trabajo de muchos de los médicos no dermatólogos que rotaban por nuestra Unidad. El melanoma es cada vez más frecuente en nuestro medio. A título de ejemplo, en el área sanitaria de influencia del Hospital Universitario La Paz se diagnosticaron 124 casos en el quinquenio 1990-1994, y 608 casos en el quinquenio 2010-2014.

Es razonable dirigir a los pacientes de mayor riesgo de melanoma o de más difícil vigilancia hacia Unidades específicas dotadas de dermatoscopia digital, como la mencionada Unidad del Hospital Universitario La Paz o nuestra propia Unidad de Prevención y Diagnóstico Precoz del Melanoma en la Clínica Dermatológica Internacional. Pero por razones logísticas, el número de pacientes a ser vigilados de esta forma es limitado. Y un número relevante de melanomas aparecen en pacientes con pocos lunares, que no suelen ser vigilados en estas Unidades especializadas. 


De hecho, el melanoma es especialmente frecuente en la espalda, y muchos melanomas en pacientes con pocos lunares se diagnostican cuando el paciente acude por cualquier otro motivo a un médico no dermatólogo y éste le descubre la espalda para auscultarlo. Es lo que llamamos “diagnóstico oportunista de melanoma”. Lo que a algunos pacientes les salva la vida. 

Un estudio internacional ya clásico publicado en Journal of Clinical Oncology hace ahora una década, con participación relevante de dermatólogos del Hospital Clínic de Barcelona, ya demostró la utilidad de la dermatoscopia empleada a nivel básico por médicos de atención primaria para ayudarles a reconocer lesiones sospechosas de melanoma y de carcinoma basocelular. 

Sin embargo, el uso de la dermatoscopia por médicos no dermatólogos es aún escaso en nuestro medio, en parte como consecuencia de la falta de programas docentes dirigidos a ellos, que además han contado con una resistencia y oposición más o menos explícita dentro del propio colectivo de dermatólogos. En mi próximo post comentaré mi experiencia personal al respecto, que es muy favorable e invita claramente al optimismo. 


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